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Se necesitan hipotecas a 30 años y con una tasa del 5% anual

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Sólo una decisión política puede ayudar a paliar el déficit habitacional. Hacen falta líneas de créditos hipotecarios a 30 años, con tasas del 4 o 5 % anual. Y con el respaldo de la ANSES.

En el Bicentenario de la patria, la Asociación de Empresarios de la Vivienda y Desarrollos Inmobiliarios cumple sus primeros 40 años de existencia. Representamos a un sector que integra una de las cadenas de valor más relevantes de la economía, constituida por grandes empresas de porte internacional, y por miles de pymes que se despliegan por todo el territorio nacional, generadoras de cientos de miles de dignos puestos de trabajo directos e indirectos. Un sector que, además de contribuir fuertemente a las arcas fiscales con los altos impuestos que tributa, provee a la sociedad de un anhelo esencial de todo ser humano: su vivienda.

Durante 2009, el ritmo de actividad de nuestro sector se mantuvo. Pero en un nivel que resulta escaso para detener el aumento del déficit de viviendas. Es por eso que continuamos bregando por la creación de una política de estado. Una política que en el plazo razonable de una década pueda sentar las bases para resolver esa gran deuda interna social que tiene nuestro país: el déficit habitacional. Que si bien para muchos es un número, que está en el orden de los dos millones de viviendas, en la realidad lo constituyen millones de personas que tienen negada la posibilidad de acceder al bien más preciado y esencial de una familia: un techo digno.

Para la clase media, esa política requiere de la instrumentación de líneas de créditos hipotecarios a 30 años de plazo, ajustables según la variación de ingresos del tomador, con tasa de interés del orden del 4 al 5% de interés anual y con seguros que cubran la pérdida de trabajo y un eventual desfasaje entre los ingresos y la evolución de la cuota. De esta forma se obtiene una cuota verdaderamente accesible para amplias capas de la población, que estimamos en el orden de un millón doscientas mil familias.

En este caso, el sistema bancario funcionaría como “originante” de créditos y prestaría servicios remunerados de cobro de cuotas y de administración.

Las hipotecas generadas debieran ser securitizables (es decir, respaldadas por activos de distinta naturaleza) y colocadas a un fideicomiso cuyos títulos podrían volver a llamarse “cédulas hipotecarias”, y darían una renta en las mismas condiciones que las hipotecas, menos un spread de 2 puntos. Para iniciar este proceso, en el primer momento, y hasta tanto se forme un mercado público, estas “cédulas hipotecarias” podrían ser adquiridas por la ANSES, que por otro lado tendría garantizado el valor constante de los ahorros de los jubilados, pues los títulos se ajustan con la evolución promedio de los salarios de la economía. También esas “cédulas hipotecarias”, ajustables por la evolución de los salarios, encontrarán un mercado de ahorristas locales que las hallarán atractivas, y que verán en ellas una forma alternativa al dólar para el refugio de sus ahorros. Con lo cual, esos ahorristas, en vez de financiar el déficit estadounidense comprando dólares, estarían financiando la adquisición de viviendas y la creación genuina de fuentes de trabajo para miles de argentinos.

En una segunda etapa, afianzado este mecanismo, y con el objetivo de extender el acceso a la vivienda a capas de menores ingresos, este mecanismo puede ser complementado, a la manera chilena, con un subsidio directo al comprador de la vivienda, por un monto fijo y para viviendas de ciertas características.

Cuando los Argentinos somos convocados con visión e ideas claras, obtenemos resultados de clase internacional. Doscientos años atrás, los patriotas que fundaron la Nación, en condiciones hostiles y rodeados de acechanzas, fueron capaces de estar a la altura de las circunstancias y sentaron las bases de nuestra Argentina. Esperemos que estos festejos del Bicentenario nos ayuden a encontrar un rumbo, como el que en el pasado fue capaz de dar un techo a millones de inmigrantes europeos que vinieron a poblar este suelo.

Fuente: Fernando Esquerro

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