Más de tres millones de familias argentinas sufren problemas de vivienda, ya sea por carencia absoluta o precariedad habitacional. Más aún, el déficit tiende a ser divergente, en tanto el ritmo de construcción (público y privado) es inferior al incremento de la demanda por crecimiento demográfico y obsolescencia del stock existente.
El crédito hipotecario en la Argentina no logra cumplir su rol “facilitador del techo propio”. Las líneas hipotecarias vigentes exigen ingresos familiares muy superiores a los de la unidad familiar típica. En promedio un crédito de $ 200.000 para una vivienda familiar básica, a 20 años y a tasa fija supone cuotas superiores a los $ 3.500 e ingresos superiores mensuales cercanos a los $13.000, que contrastan notoriamente con los $4.900 que en promedio reciben mensualmente los hogares argentinos (se calcula $1.900 por cápita) y recordemos que con la cifra del crédito si no existe un importante ahorro previo es difícil conseguir en los valores del crédito un inmueble.
Hay falta de “coincidencia” entre la oferta y la demanda: apenas el 10% de la población de mayores ingresos podrá acceder a los préstamos y naturalmente no se trata del segmento con mayor problema de acceso a la vivienda propia.
¿Cuáles son las causas que ayudan a explicar es este comportamiento? Primero la ausencia de una moneda de contrato de largo plazo que permita extender los préstamos a una tasa baja y estable, acorde al ingreso familiar. Pero por razones coyunturales durante los últimos diez años lejos de ir a modelos internacionales y a pesar de lanzamientos de sucesivos programas públicos (por ejemplo el “plan inquilinos” en 2007 o créditos financiados por Anses (2009), la cartera para financiar viviendas cayó del 2,05% al 1,2% del PBI entre el 2003 y el 2011, perdió terreno en el total de préstamos al sector privado (pasó del 35% al 11,7% en igual lapso) y lamentablemente sigue ocupando un rol secundario en el mercado inmobiliario (en el 2010 las hipotecas intervinieron en solo 9% de las escrituras de la CABA).
Con inflación, elevadas cuotas iniciales de los sistemas de amortización de préstamos con interés fija y cuota constante son consecuencia de la cobertura que debe asegurarse el prestamista ante la segura desvalorización real de las cuotas finales. Lo que sucede en realidad es un acortamiento de la duración del préstamo, aunque este pactado a varios años “debe repagarse en pocos meses, porque pasado el punto crítico el efecto de la inflación, deja el valor de la cuota en sumas insignificante.
1) Si no pueden contar con una proyección razonablemente cierta de variables asociadas (tasas de inflación precio relativo del inmueble, salarios) el ahorrista no inmovilizará sus fondos sin una garantía de rendimiento superior a la inflación esperada y los prestatarios no tomaran créditos si “no tienen idea ” del esfuerzo que le demandara se devolución.-
2) La alternativa de préstamos con tasa de interés variable, puede relajar las cuotas iniciales pero las cuotas sucesivas pueden ser explosivas, si sube la curva inflacionaria (trágico ejemplo la Circular 1050 de la década del 80).
3) La experiencia argentina dejó grandes heridas respecto a los atajos “la dolarización” del crédito hipotecario permitió orillar el 4% del PBI en los 90, pero el descalce de monedas en las entidades financieras (los prestatarios tenían ingresos en moneda local) terminó con la pesificación, que los contribuyentes aun están pagando a través de los bonos públicos.
4) Una tasa real de interés positiva favorecerá la captación de ahorro en el sistema financiero para orientar el crédito, sino también desalentara la “inflación artificial “de precios de inmuebles que está asociada a la demanda especulativa de bienes raíces.
5)La securitización de hipotecas, atractiva apara los inversores, no podrá consolidarse en un ambiente de inestabilidad.
La evidencia internacional revela que la estabilidad macroeconómica, es fundamental aunque no suficiente para un desarrollo del mercado hipotecario.
El sentirse ciudadano, perteneciente a un país, no se logra solamente con un documento de identidad, o sentido de pertenencia se logra con un título de propiedad, con el sentir de tener raíces que cobijen al ciudadano y a su familia, en la argentina hoy, desde siempre, millones de familias y lo más grave gente joven que ven cada vez ven más lejos la posibilidad tener el techo propio, necesitan una política de Estado prioritaria en busca de soluciones a esta enorme mayoría silenciosa y sacrificada del estado argentino.
Una solución integral reclama un programa de viviendas e infraestructura para los sectores de menores ingresos y puede diseñarse un sistema específico para acercar la vivienda a los de ingresos medios con alguna capacidad contributiva pero excluida del mercado hipotecario en las condiciones actuales.-
A)Subsidio a la tasa mensual para los segmento de ingresos medios, de modo de reducir el ingreso mínimo familiar requerido.
B) Seguro de tasa a partir de cierto umbral, de esta forma se brinda certeza al tomador en escenarios adversos donde la cuota podría tornarse gravosa para el ingreso familiar. Si el Estado cumple con el compromiso inflacionario, no tiene costo fiscal.-
C)Préstamos a tasa variable para los segmentos de ingreso medio de acuerdo al índice de variación salarial o sea que el tomador de esta manera garantiza que su cuota de crédito mantendrá el valor proporcional a su ingreso-
Estas medidas con costo fiscal para el Estado, retornan en parte a través de una actividad de la industria de la construcción que genera mayores ingresos impositivos por su actividad económica, mayor mano de obra, pero fundamentalmente implica el terminar con la inseguridad y el sufrimiento de millones de argentinos que dejarán de pensar cada 24 meses en la traumática mudanza, la inseguridad del conseguir el próximo techo, algo fundamental para generar sentido de pertenencia en un país en crecimiento llamado a ser un líder mundial, a través del desarrollo, y el sentir que todos somos argentinos de primera.
El director de la Anses, Diego Bossio, ratificó que se trabaja en un ‘plan estratégico para la clase media, con créditos para vivienda’. El anuncio lo hará, la presidenta Cristina Kirchner.
El Gobierno trabaja en un plan de créditos hipotecarios de largo plazo destinado a la clase media, confirmó hoy el director de la ANSeS, Diego Bossio, quien este mediodía se sumará al directorio del Banco Hipotecario.
Precisamente con esa entidad es con la que por estas horas se trabaja “en un plan estratégico para la clase media, con créditos para la vivienda”, detalló el titular de Anses. Y aclaró que el anuncio lo hará la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, ya que el proyecto “no está cien por ciento terminado”.
En declaraciones radiales, el funcionario explicó que buscan dar facilidades crediticias “porque es una actividad que tiene mucho impacto en la cadena de valor, en la generación de empleos y en el sostenimiento de la economía en general”.
Diego Bossio realizó estas declaraciones luego de participar en el Congreso de la primera reunión de la Comisión Bicameral de control de los fondos de los jubilados y, según indicó, se dirigirá por la tarde a la reunión de accionistas del Banco Hipotecario.
“El plan lo va a anunciar la Presidenta en todos sus detalles, porque no está cien por ciento terminado, pero ella siempre habla del valor de la marca ‘Banco Hipotecario’ en la Argentina”, reseñó.
Al respecto, puntualizó que “hoy, el Estado tiene el 75% de las acciones” del Hipotecario y, a través de la Anses, una silla en el directorio de esa entidad, por lo que “aspiramos a estar poniendo en funcionamiento este sistema muy rápido”.
El financiamiento de largo plazo es una de las deudas pendientes que tiene el Gobierno Nacional, coinciden dirigentes de la actividad. Para adquirir la vivienda propia, el promedio de ingresos del grupo familiar debe rondar los $ 12.000 mensuales. Sólo el 5% de las operaciones se hacen con préstamos.
¿Cuánto vale una casa para una familia tipo de clase media? El mercado inmobiliario tiene la respuesta: en promedio, entre $ 400.000 y $ 500.000, según las características de la vivienda. El problema se plantea a la hora de financiar su adquisición. Generalmente, por cada $ 100.000 de inversión en la casa, la cuota de un préstamo privado rondará los $ 1.500. Si se multiplica ese monto por el valor total, seguramente el grupo familiar deberá declarar no menos de $ 12.000 de ingresos mensuales. Esta simulación fue realizada a LA GACETA por algunos especialistas que participaron del NOA “Business Point Inmobiliario” que se realizó ayer en el salón de actos de la Federación Económica de Tucumán.
Desde esa perspectiva, para un asalariado tucumano, acceder a un préstamo hipotecario será difícil, ya que -en promedio- puede llegar a cobrar un 40% del monto total de ingresos sugeribles. Por esa razón es que sólo el 5% de las operaciones inmobiliarias se efectúan a través del crédito privado, señala Néstor Walenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA).
El financiamiento ha experimentado una caída notable, del 25%, desde que la Argentina dejó la convertibilidad. Y hasta ahora no se ha podido recuperar ese sistema de acceso a la vivienda propia, en cuotas y, a un plazo superior a los 10 años. “En la medida que el país no se reconcilie con los mercados internacionales será difícil conseguir financiamiento de largo plazo“, puntualiza Walenten. Y acota: “la industria de la construcción genera fuentes de trabajo. Nos estamos perdiendo una fuente de riqueza importante por falta de créditos“.
En el mismo sentido se pronunció José Gordillo, uno de los anfitriones del encuentro de inmobiliarios. Según el presidente de la Federación Inmobiliaria Argentina (FIRA), la entidad ya efectuó una serie de planteos al Ministerio de Economía de la Nación, con el fin de que el Gobierno impulse un programa de financiamiento hipotecario sustentable, al estilo del viejo esquema del Banco Hipotecario Nacional. “Sabemos que para que el financiamiento sea interesante, la tasa debe estar por debajo de los dos dígitos, sobre todo si se toma en cuenta la relación cuota versus ingresos del asalariado”, remarcó el empresario.
Gordillo no duda en afirmar que este tema es una de las deudas pendientes que tiene el Gobierno Nacional -en particular- hacia los sectores medios del país. “No hay una expansión del crédito para esta franja social. Hemos estado observando que el gran inversor compra de contado, mientras que un sector de ingresos medio bajo puede alcanzar alguna vivienda construida por el Estado”, acotó.
El motor
De hecho, el campo ha sido en los últimos seis años el sector que le dio un nuevo impulso a la compraventa de inmuebles, afirmó el titular del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Tucumán, Carlos Arana. El empresario remarcó que, luego del gran “boom” inmobiliario de 2006-2007, la actividad ha mostrado signos de estabilidad en la que los actores vinculados al agro han movilizado las operaciones. De hecho, el propio intendente, Domingo Amaya, ejemplificó ayer durante la apertura del seminario, que en la capital se habilitó la construcción de 500 edificios, en los últimos años.
“Se vienen buenos tiempos y creo que no hay buenos pronósticos acerca de que el agro seguirá resguardando su dinero en la compra de propiedades”, dijo Arana.
En este aspecto, Gordillo agregó que el Gobierno debe propiciar la inversión inmobiliaria, con el fin de captar parte de los U$S 17.000 millones que representaría este año la fuga de capitales en la Argentina. “Debe quedar muy claro que el ladrillo es la inversión”, resaltó, por su parte, Walenten.
Las trabas que ahuyentan inversiones
Los corredores inmobiliarios de todo el país están inquietos ante las trabas que, según las cámaras de las provincias, atentan contra las inversiones en la actividad. Particularmente por la transferencia de cargas administrativas y de fiscalización en el movimiento de capitales. Ese será un tema que abordará la comisión ejecutiva de la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA).
El Congreso Nacional podría convertir este miércoles en ley un proyecto que impulsa un recálculo de las deudas hipotecarias extrabancarias en moneda extranjera a un valor aproximado de 1,83 pesos por cada dólar estadounidense.
El camino para el tratamiento “sobre tablas” del proyecto en los dos recintos quedó abierto luego de que el oficialismo apurara la firma de un dictamen favorable en las comisiones asesoras específicas de ambas cámaras legislativas.
La iniciativa permitiría que unos 8.600 deudores hipotecarios extrabancarios en moneda extranjera salden deudas generadas por la compra o ampliación de viviendas únicas, a un valor sensiblemente inferior a la cotización libre de la moneda norteamericana.
Luego de las deliberaciones en las comisiones de ambos cuerpos, quedó abierta la posibilidad de que ambas cámaras decidan el tratamiento sobre tablas de un texto que pretende una solución definitiva a deudores amenazados con la ejecución de sus respectivas viviendas familiares, a raíz de sumas abultadas por la devaluación de 2002.
La iniciativa incluye a deudores hipotecarios extrabancarios en moneda extranjera, que hubieran incurrido en mora al adquirir o ampliar su vivienda propia entre el 1 de enero de 2001 y el 11 de septiembre de 2003, por un valor que mo supere los 100 mil pesos.
El proyecto suspende las ejecuciones de sentencias judicialesy los desalojos en cualquiera de sus modalidades a fin de aplicar un procedimiento capaz de determinar fehacientemente las deudas hipotecarias, para saldarlas en un plazo perentorio con apoyo de recursos del Fondo Fiduciario creado por la ley 25.798.
El dictamen aprobado tanto por senadores como diputados kirchneristas establece que el juez actuante intimará al acreedor y luego hará lo propio con el deudor, para que presenten sus respectivas liquidaciones.
El magistrado citará entonces a una audiencia de conciliación tendiente a superar diferencias en un plazo de 30 días, que podrá ser prorrogado a pedido de las partes.
En esa instancia, el deudor podrá pedir el traslado al fiduciario para que se presente en autos, a fin de informar la suma a abonar por la inclusión en el Régimen de Refinanciación Hipotecaria previsto en la ley 25.798.
Si una vez trancurrido el plazo de conciliación persistieran las diferencias, el juez deberá proceder a determinar en 20 días la suma adeudada, sobre la base del derecho constitucional de acceso a una vivienda digna.
Según la futura norma, laliquidación del juez no podrá superar el monto que surja de convertir un dólar estadounidense en un peso; más un 30 por ciento de la diferencia entre dicha paridad y la cotización libre del dólar estadounidense a la fecha de la liquidación, más un interés no superior al 2,5 por ciento anual.
Fuentes del oficialismo estimaron que la aplicación de este mecanismo promediaría hoy 1.83 pesos por cada dólar estadounidense.
El proyecto prohibe expresamente la capitalización de intereses, la aplicación del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER)o cualquier mecanismo de actualización que no sea el previsto en el texto.
Una vez firme la liquidación de la deuda, el pago deberá hacerse efectivo en un plazo de 10 días, pero podrá extenderse hasta 45, en caso de que sea realizado con aportes del Fondo Fiduciario previsto en la ley 25.798
Algunos bancos públicos asoman como un actor a tener en cuenta en las estrategias para facilitar el acceso a la vivienda por parte de los sectores medios. “Nuestra inquietud como banco público es poder llegar a los sectores de menos recursos sin dejar de ser un banco –explica Alejandra Caballero, directora del Banco Ciudad–. Es decir, sin dejar cumplir las normas de eficiencia y rentabilidad que exige el Banco Central, porque no somos un instituto de la vivienda”, agrega.
En el caso de esta entidad, Caballero cuenta que su producto más demandado es el crédito hipotecario a 20 años con una tasa fija en pesos del 18%, que baja del 14% para la zona Sur de la ciudad o en zonas puntuales donde existe interés por desarrollar, como el corredor Holmberg-Donado. Estos créditos son para familias con ingresos de entre $ 5.500 y $ 6.000 mensuales.
Este banco recientemente otorgó un crédito intermedio a un emprendimiento estructurado como un fideicomiso al costo . Es el caso del condominio Qu! Lomas del Oeste, a cargo de la desarrolladora Argencons, cuya primera etapa abarcará 48.000 m2 cubiertos sobre 4,8 hectáreas en Moreno. En este caso, el acuerdo con el Ciudad incluye la posibilidad de que los compradores finales accedan a un crédito a 20 años que complemente la financiación de la desarrolladora, es decir, para 37,5% de saldo posterior a la escritura. “Los compradores se consideran precalificados para recibir un crédito (aunque luego se hace una verificación), y a los buenos pagadores se le bajará la tasa los últimos tres años (de 20 a 17%)”, cuenta Caballero.
En la provincia de Córdoba el Banco de Córdoba (Bancor) ha colocado alrededor de 4.700 créditos hipotecarios de la línea Tu Casa. Estos créditos tienen un tope de US$ 50.000 para comprar una vivienda cuyo precio no supere los US$ 120.000, son a 30 años y con una tasa fija en pesos del 7%, aunque se espera que sea del 12% en los próximos cuatro años.
Pero el Banco también tiene una línea de créditos a desarrolladores que operen con fideicomisos de la construcción. “El requisito para quien lo reciba es dar garantías hipotecarias por el 120 por ciento del monto del préstamo solicitado”, explica Parga. Agrega que en este caso es el propio banco el que se encarga de evaluar a cada comprador.
Desde la Asociación Argentina de Inquilinos afirman que el plan anunciado por la presidenta es nada más que una medida electoralista. Sin embargo, para el Colegio Inmobiliario es “la oportunidad” para la clase media de acceder a la vivienda propia. Además, aseguran que la tasa de interés es demasiado elevada.
Tras el anuncio del plan de créditos hipotecarios realizado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner comenzaron las críticas. Hay opiniones encontradas acerca del mismo.
Por un lado, el representante de la Unión Argentina de Inquilinos (UAI) en Mendoza, Edgardo Civit Evans calificó de “irresponsable” el anuncio hecho por la presidenta porque sostiene que el plan oficial no alcanza a cubrir las necesidades habitacionales que existen en el país y que en definitiva, quien acceda al crédito deberá pagar una importante suma extra en intereses.
“Si los créditos son a 20 años, con una tasa fija del 20%, a la larga se terminará pagando el 400% del valor del crédito”, reflexionó Civit Evans en MDZ, diario de Mendoza.
El representante de la UAI calificó el anuncio como algo netamente “electoralista” y dijo que “en 2005 Néstor Kirchner anunció un plan de construcción de 100.000 viviendas que no se concretó; en 2007 el plan de créditos para inquilinos, que tampoco resultó porque las condiciones eran imposibles de cumplir. Ahora, a 30 días de las elecciones, vuelven a anunciar un plan de este tipo”.
Civit Evans aseguró que “acá se necesita una política habitacional a 10 ó 15 años, no se puede prometer que se va a solucionar este problema en unos meses. Cuando la escuché hablar a la presidenta parecía Alicia en el país de las maravillas”.
Según su opinión, si el plan contempla un cupo de 1.000 casas por provincia es completamente insuficiente, y citó que sólo en Mendoza hay un déficit de 160.000 viviendas, que “con 1.000 créditos no se va a solucionar”. Las estadísticas afirman que el déficit habitacional en todo el país supera los tres millones de casas.
La Cámara Inmobiliaria de Rosario también criticó la alta tasa de interés de los nuevos créditos hipotecarios. Los préstamos serán en pesos y a plazos que llegarán a los 20 años, con tasas de interés fijas superiores al 14 por ciento.
El presidente de la cámara Javier Grandinetti dijo a Radio 2 de Rosario que esta nueva línea “sirve para completar un saldo, pero no para construir una vivienda”, asegurando que “si alguien tiene el 60 o 70 por ciento del dinero para comprar un bien, pide este crédito para completar el saldo. Pero si necesitás acceder a una vivienda necesitás, como mínimo, el 80 por ciento”.
Dio más detalles afirmando que “las tasas del 14 por ciento o superiores son viables para plazos de hasta 10 años, porque se plantean cuotas altas por un plazo corto. Pero para plazos de hasta 20 años se debería hablar de tasas al 10 u 11 por ciento” y dijo que como “son fondos de la Ansés, se pensaba que la tasa de referencia iba a ser menor”.
Grandinetti recordó que “el último crédito que funcionó, hace dos años, fue uno de Banco Nación que tenía una tasa del 9,75 por ciento“. Según su ejemplo: al asumir un crédito por 100 mil pesos, al 14 por ciento anual, se debe justificar un ingreso que ronde los 4 mil pesos y que, en este caso, las cuotas serán cercanas a los 1500 pesos. Esta clase de créditos “toma el 30 ó 35 por ciento de tus ingresos”, alertó.
Por su parte, el sector empresario del rubro inmobiliario de Mendoza ve con buenos ojos el anuncio, que genera expectativas en el sector. El presidente de la institución, Santiago Debé le dio la bienvenida al plan señalando la importancia de que “se implemente de una buena vez un plan para que la clase media tenga acceso al crédito hipotecario”.
“Sabemos que el motor del sector inmobiliario es el crédito, por eso es tan importante que la clase media pueda acceder a él porque muchas personas cuentan con ahorros, pero le son insuficientes para acceder a una casa”, agregó el titular del Colegio Inmobiliario.
Los créditos son en tasas fijas y en pesos, que se podrán cancelar en un plazo máximo de 20 años, según lo que anunció esta noche la presidenta. Además, de acuerdo a si se trata de créditos para la compra, refacción o construcción, las tasas de interés serán de entre 14 y 20%.
El sector inmobiliario de Mendoza se entusiasma porque el monto de $2.000 que se exige como ingreso mínimo por grupo familiar “no es un disparate”. “Con los valores actuales de los sueldos cualquier familia puede contar con ese dinero”, señaló Debé.
“Este plan es muy positivo, dará la posibilidad a la clase media de acceder a la casa propia. De todas formas hay que analizar la letra chica y ver si realmente esos fondos existen y son aplicables. Yo creo que sí”, agregó.
DETALLES DE LOS CRÉDITOS HIPOTECARIOS
Los siguientes son los puntos más importantes del plan hipotecario “El crédito para tu casa” lanzado por el Gobierno.
- Destinado a la clase media.
- Es para la vivienda única nueva o usada.
- También para la construcción, ampliación, terminación y adquisición de vivienda.
- Los ingresos familiares mínimos deben ser de 2 mil pesos.
- La tasa es fija de entre el 10 y el 15,20 por ciento.
- Los plazos van de 15 a 20 años.
- El plazo para la construcción es de hasta 240 meses, con tasa de 10%.
- El plazo para la ampliación o terminación es de hasta 180 meses, con tasa de 10,10%.
- El plazo para la adquisición de vivienda nueva es de hasta 180 meses con tasa de 13,50%.
- El plazo para la adquisición de vivienda usada es de hasta 180 meses con tasa de 15,20%.
- El monto máximo de adquisición es de 300 mil pesos.
- Quien pretenda construir deberá tener terreno disponible.
- Los créditos están disponibles a partir de este miércoles.
- El otorgamiento de los préstamos se efectuara en 50 sucursales del Banco Hipotecario del país.
El programa de préstamos para la vivienda permitirá financiar hasta u$s50.000 a 20 años de plazo. Se complementará con otro plan para financiar la contrucción de viviendas. Apuntan a que la cuota sea menor a $2.000 “similar a un alquiler”
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, anunció esta una nueva línea de créditos hipotecarios, de hasta 50.000 dólares, a una tasa subsidiada de un dígito y a 20 años de plazo, que beneficiará exclusivamente a pobladores de 101 municipios del interior bonaerense.
La línea crediticia, que cuenta con un fondo de $1.000 millones, fue anunciada durante una conferencia de prensa en la que también participó el titular del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Guillermo Francos.
El programa de préstamos hipotecarios se complementará con otro de financiamiento para la construcción de viviendas, con el objetivo de “corregir las asimetrías demográficas y productivas” que existen en los distritos, indicó Scioli.
Precisiones Los préstamos excluyen a habitantes del Conurbano bonaerense, que ya están alcanzados por otras operatorias del banco, y “beneficiarán a uno de cada cuatro pobladores de la provincia, más concretamente, el 26%” de la población del distrito, dijo el mandatario.
En esos distritos, según surge del último Censo de Población y Vivienda, la cantidad de habitantes creció muy por debajo del promedio provincial.
El gobernador Scioli destacó al respecto, durante una conferencia de prensa brindada en la sede porteña del Banco Provincia, que “estos créditos apuntan a fomentar el establecimiento permanente de la población en el interior bonaerense“.
De este modo, añadió, “se estimulará la adquisición de viviendas en la localidad de origen”.
Los préstamos permiten financiar hasta el 100% del valor del inmueble y tendrán una tasa de interés variable que hoy se ubica en 8,5% anual en pesos.
Francos resaltó que “no hay en el mercado una línea de créditos hipotecarios con un interés tan bajo”, y detalló que “se llegó a esta tasa de un dígito gracias al subsidio de 2,5% que aporta el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires”.
“El costo del crédito está entre 30 y 40% por debajo del que contemplan los préstamos de entidades privadas, e inclusive de los otros bancos públicos”, precisaron funcionarios de la entidad bonaerense.
El titular del Provincia resaltó, además, que “esta línea fue ideada para que la cuota sea menor a 2.000 pesos, de manera que el costo sea similar al de un alquiler”.
Por ejemplo, para un préstamo de $200.000 a 20 años de plazo, la cuota final será de 1.997 pesos.
Los créditos se enmarcan en el “Programa de Financiamiento para Construcción de Viviendas”, propuesto por el Ministerio de Infraestructura provincial, junto con el Fondo Fiduciario para el Desarrollo del Plan de Infraestructura, el Instituto de la Vivienda de la provincia de Buenos Aires y las municipalidades.
Estas últimas se comprometen a ejecutar las obras necesarias, realizar el seguimiento y control, verificar los procedimientos y materiales utilizados.
Además, las autoridades municipales declaran ser los únicos responsables de la calidad de las viviendas y de toda la infraestructura asociada.
Scioli confió en que la línea crediticia se traduzca en “5 mil nuevos flamantes propietarios, que van a acompañar todo lo que estamos generando para un resurgimiento muy fuerte del interior”.
“Todo esto tiene que estar acompañado con servicios, por eso integramos esfuerzos con los municipios”, concluyó el gobernador.
El alto consumo de bienes durables no se traslada a los créditos hipotecarios, que siguen bajando su participación en el total de créditos otorgados.
La mejora de 2010 marcó un repunte en casi todos los rubros del consumo. Se vendieron más de 600.000 autos, cerca de 550 mil motos, hubo un salto importante en el despacho de televisores y el verano marcó un muy buen nivel de actividad turística.
Un mapa de la evolución del crédito muestra que la financiación con tarjetas crece 40% en un año, los prendarios lo hacen en 45% y el volumen de préstamos personales, 35%. Los indicadores de créditos para consumo reflejaron en 2010 y en la primera parte de este año, la manera en que el repunte económico sentó una de sus bases en el consumo interno. Tanto, que más del 50% del total del crédito hoy se concentra en financiar consumo.
Así, el Gobierno no debería mostrarse tan molesto con el fuerte aumento que tuvieron las importaciones en los últimos meses, ya que es que es una de las consecuencias del actual esquema económico .El consumo va adelante y la inversión muy de atrás.
Ese mayor consumo, cristalizado en la compra de celulares, televisores de alta definición, motos, autos y hacer más turismo camina (como se ve en el gráfico), también de la mano del aumento de la cantidad de préstamos. Una realidad que no se traslada a los créditos hipotecarios que siguen bajando de participación en el total. En volumen, representan 12% del monto de crédito y su performance parece lejos de poder dar un salto.
Los intentos oficiales por recuperar el segmento de los préstamos hipotecarios resultaron insuficientes o fracasos.
La idea de dinamizar el segmento con el fallido plan inquilinos, que ilusionó a muchos pensando que podrían llegar a propietarios pagando una cuota equivalente a un alquiler, se desvaneció rápidamente.
Los intentos oficiales por parte del Banco Nación, del Provincia, del Ciudad o de los bancos privados resultan insuficientes para dar vuelta una curva que parece inflexible porque no se encara la resolución del problema clave : la Argentina carece de una moneda para ahorrar a largo plazo.
El centro del problema suele explicarse con el cuento del banquero y el amigo que le pide un crédito hipotecario.
El banquero le dice que para tenerlo a tasa fija a 20 años debe cobrarle el 26% anual.A lo que el amigo se niega por considerarlo carísimo. Pero también reconoce que no estaría dispuesto a hacer un depósito en pesos por un período largo, ni siquiera por un año.
Desde ya que los mercados de capitales actúan como mediadores y no son necesarios depósitos a 20 años, pero en este tema la Argentina detenta un déficit notable.
La crisis de 2001 terminó con los préstamos en dólares. Hoy sólo pueden recibirlos las empresas que generen dólares en operaciones de comercio para garantizar el repago del crédito. Pero esa limitación, atendible después del desastre que dejó el quiebre de la convertibilidad, no desembocó en un esquema alternativo y viable.
La economía creció pero parte de la desconfianza financiera aún no se supera.
Argentina logró una recuperación inmobiliaria que, entre otras cosas sin crédito bancario, puso los precios del metro cuadrado en dólares en varios barrios de la Capital y el GBA por encima de los niveles de la convertibilidad, toda una experiencia.
Una porción de la clase media pudo ahorrar en dólares y financiar la construcción como una forma de ahorro. Otra, se dispuso a consumir sin reparar mucho en el futuro mediato.
Ahora, con los dólares de la exportación del maíz y de la soja que comenzarán a entrar a fin de mes, y con el dólar quieto hasta las elecciones de octubre, el esquema tiene margen para seguir.
Pero la inflación alta, el principal enemigo de los bolsillos de los consumidores y de un mercado de crédito a mediano o largo plazo, seguirá mellando la posibilidad de que la economía ingrese en una nueva etapa para la cual faltan tiempo y decisiones. Así, un modelo con intención de mejorar la distribución del ingreso de la gente, puede concluir empeorando la distribución de la riqueza.
Desde ya, el aumento del consumo es bienvenido y por muchos años. Pero para sostenerlo será necesario crear condiciones que le permitan a los argentinos ganar confianza a la hora de ahorrar .
El Banco Provincia lanzó una línea de créditos hipotecarios a 20 años, con tasas de interés preferenciales, diseñada especialmente para 101 municipios del interior bonaerense, entre ellos, San Pedro.
Los préstamos, de hasta 200 mil pesos, tendrán una tasa de interés variable del 8,5 por ciento subsidiada por la entidad y el Ministerio de Producción de Buenos Aires.
La cuota mensual para quienes accedan al máximo monto de financiamiento ascenderá a 1997 pesos, de acuerdo con las condiciones de mercado vigentes en la actualidad. La facilidad está diseñada para familias que pasarán a ser propietarios de una única vivienda y no para adquirir o construir propiedades adicionales. El gobierno de Daniel Scioli y la entidad que conduce Guillermo Francos pretenden otorgar alrededor de 2000 millones de pesos en créditos hipotecarios durante 2011.
Los préstamos permiten financiar hasta el ciento por ciento del valor del inmueble y tendrán una tasa de interés variable que hoy se ubica en 8,5 por ciento anual en pesos. La referencia es la tasa de interés por depósitos a 30 días que publica el Banco Central. Sobre ese valor el Banco Provincia asume un punto porcentual y la cartera de Producción bonaerense subsidiará 2,5 puntos porcentuales. Según aseguraron desde la entidad, “el costo del crédito está entre 30 y 40 por ciento por debajo del que contemplan los préstamos de entidades privadas, e inclusive de los otros bancos públicos”.
El titular del Banco Provincia consideró que “esta línea fue ideada para que la cuota sea menor a 2000 pesos, de manera que el costo sea similar al de un alquiler”. Para un préstamo a 20 años de 200 mil pesos, el monto máximo, la cuota final será de 1997 pesos. No obstante, esos valores pueden cambiar, ya que la tasa es variable. Por otra parte, desde la entidad precisaron que la cuota no puede representar más del 40 por ciento de los ingresos de quien solicite el préstamo.
En los 101 municipios seleccionados, según surge del último Censo de Población y Vivienda, la cantidad de habitantes creció muy por debajo del promedio provincial. Entonces, tomando en cuenta los datos arrojados, estos créditos apuntan a fomentar el establecimiento permanente de la población en el interior bonaerense. Además, se estimulará la adquisición de viviendas en la localidad de origen, afirmó Scioli. La línea de financiamiento también podrá ser demandada por los habitantes de Saladillo, Azul, Carlos Casares, Luján, Campana, Ramallo y San Pedro, entre otros. El mandatario bonaerense consideró que la posibilidad de financiar la construcción de viviendas permitirá “corregir las asimetrías demográficas y productivas que existen en los distritos”.
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